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¿sabías...?

Por

Mercè Quesada Amador

18

D

ecía Mae West: “La curva es más poderosa

que la espada” y “La línea recta es el camino

más corto entre dos puntos, pero no el más

atractivo”. El movimiento “curvy” se ha hecho

visible y evidente. El hartazgo que la mayoría de mujeres

sienten ante un modelo de belleza inalcanzable ha pro-

vocado que se oigan voces discordantes y que éstas ha-

yan ganado volumen y visibilidad. Si buscas por Internet

cuántas entradas hay con que incluyan los términos

“mujeres reales” y “curvy” lo podrás comprobar. Entre

uno y otro concepto hay diferencia. Puedes ser una mu-

jer real sin ser una curvy, o puedes ser ambas, o incluso

ser una curvy y no ser real… En fin, que las curvas, más

pronunciadas o no, están tomando terreno y, sin olvidar

la salud y el equilibrio entre cuerpo y mente, la tiranía de

las pasarelas está algo –sólo algo- en entredicho.

Modelos en adaptación

Hasta Barbie ha cambiado. Y Mattel, su imperio fabri-

cante, “dixit”. La muñeca, que muchos consideran fruto

de una mente anoréxica, ha sido versionada por la com-

pañía de juguetes creando nuevas siluetas que se acer-

can a modelos reales de mujeres. Mattel argumenta así

su aceptación de la diversidad. “Durante más de 55

años Barbie ha sido un icono global y cultural y una

fuente de inspiración e imaginación para millones de

niñas en todo del mundo”, ha declarado Richard

Dickson, presidente de Mattel. “Barbie siempre ha refle-

jado el mundo que las niñas ven a su alrededor. Su habi-

lidad para evolucionar y crecer con el paso del tiempo,

manteniéndose fiel a su espíritu, ha sido la razón por la

cual Barbie se ha mantenido como la muñeca número

uno en el mundo”. Vamos, que si Barbie cambia es por-

que los de Mattel han captado que hay que dar ejemplo

y no entronizar tanto ese modelo inalcanzable que, vale,

existe, pero sólo en un 2% en nuestra población. Pero

bueno, como dicen ellos, siguen fieles a su espíritu…

Así que la evolución de la muñeca es para muchos una

operación de maquillaje más que una voluntad real por

aceptar la diferencia e introducirla en sus propuestas de

muñeca, objeto a través del cual se articulan juegos y

posteriores creencias entre las niñas. Un juguete no es

un objeto baladí. En sí mismo es un modelo y a través

de él se crean modelos de conductas.

No me quiero

Somos diferentes. Todos y todas. Sin embargo

queremos ser clones de la talla 38, que en el universo

de las pasarelas ya se considera talla grande, por

mucho que lo nieguen y quieran tomar decisiones

hipócritas. Y eso pasa porque no hay aceptación. No

hay más. No nos queremos. Pero, ojo, no quererse

también es tener 25 quilos de más que pueden provo-

carte problemas de salud. Y quien dice 25 dice 15.

Hallar el equilibrio cuesta, y en el camino por lograrlo

hay quienes caen en el lado oscuro de los trastornos

alimenticios. En todo este magma ha surgido el movi-

miento “curvy”. Con las redes sociales como apoyo,

así como las nuevas tecnologías de la información, van

expandiendo su mensaje. Elena Devesa y Rebeca

Las buenorras ya no son sólo patrimonio de

la talla 38. Ver una imponente mujer de la

talla 48 haciendo valer sus curvas y su esti-

lo llama la atención. Algo que debería ser

más normal se considera desde hace unas

temporadas un movimiento reivindicativo.

La salud es prioritaria, vale, pero de camino

a ella, que las curvas no te mareen…

Curvas no

peligrosas

Barbie, nuevas siluetas, entre ellas, las “curvies”

ELOMI / La marca del

grupo Wacoal que ofrece

moda íntima y de baño

con copas hasta la J ha

ganado el British Plus

Size Awards 2015

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